Hoy volví a reflexionar acerca del tiempo que he dedicado a luchar por los derechos ciudadanos en materias de transporte y espacio público.
Llevo ya 5 años con Arriba ‘e la Chancha trabajando para lograr una cambio en el transporte, promocionando e informando acerca de los beneficios del uso de la bicicleta en la ciudad, y fomentar al mismo tiempo el desarrollo de una ciudad más humana e igualitaria a través de la planificación urbana. Esto permite lograr una mejor calidad de vida, gracias a la presencia de espacios públicos, áreas peatonales, diversidad en el transporte, aire mas limpio y menor ruido, entre muchas otras cosas.
Hoy observo la ciudad y me doy cuenta que es muy difícil que logremos un cambio, porque siento que Santiago inevitablemente está cambiando, hacia otro modelo, el de la “seguridad” y no comunicación, a un modelo de alejamiento y encapsulamiento, a pesar de nuestros deseos o manifestaciones, porque como sociedad así queremos, o peor aún, dejamos por apatía que así sea.
Mis enojos, durante este tiempo, han tenido como objetivo a autoridades sordas que venden espacios públicos y comunitarios históricos a privados, como el caso de Sabat en Ñuñoa, o a las constructoras y su aval, el MOP, que construye y pavimenta a una velocidad increíble y sin justificaciones estudiadas. Cuan difícil se torna construir unos escasos metros cuadrados de parques o vías mas equitativas versus el tiempo que toma decidir la construcción de, autopistas, pasos bajo nivel o aumentar la velociad.
Pero mi enojo hoy toma un giro hacia nosotros, que como sociedad lo avalamos cuando nos tragamos, por ejemplo, el fantasma de la inseguridad ciudadana, que la modernidad son edificios nuevos y vistosos, autopistas y pasos bajo nivel. Cuando nos sentimos convencidos que calidad de vida es una casa en las afueras de la que se sale y se entra en un 4×4.
La fuerza de este cambio, es mas fuerte que nuestros esfuerzos por detenerla, con una sociedad ciega y dormida, es muy difícil que esto no suceda y entiendo hoy, que nuestro fin no es cambiarlo o detenerlo, si no que vivir mi vida como a mi me gusta, de la manera que a mi me agrada, porque mientras así sea está bien. Hoy aún puedo pedalear por estas calles, aún puedo sentarme en un parque a leer. Quién de eso aprenda bienvenido, pero me cansé de intentar convencer a los demás y perderme el disfrute de lo que va quedando.
Que venga el que quiere y esté preparado para entender. Hoy quiero que me dejen pedalear por la ciudad.
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Un Comentario
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27 October, 2006
Silvia Porras
Me identifico contigo, aqui estoy con mi batalla de que las personas:
- no compren agua de botella,
- que no congelen el agua en esos envases
… pero parece que lo evidente no es importante para ellos.
http://www.blueplanetproject.net/espanol/index.html
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