El 30 de noviembre entramos por fin al país que por años habíamos querido conocer para entrar en contacto con su colorido y magia.

El casi mes y medio que llevamos recorriendo sus tierras me ha llevado a concluír que Guatemala es actualmente un país de grandes contrastes en su, cultura, raza, geografía y economía. En un país pequeño en cuanto a su extensión de tierra y es posible recorrer selvas y bosques, rios, montañas y cavernas, es posible descubrir ruinas y vestigios de antiguas civilizaciones, entablar conversaciones con descendientes Mayas, Garífunas (conocidos como caribes negros), criollos, etc. y ver a la distancia como el país vive tiempos de violencia social.
Entramos directamente a la ciudad de Antigua donde pasamos dose semanas esperando ver los eventos y festividades de Semana Santa, una de las celebraciones mas pintorescas de América Latina. Posteriormente partimos rumbo a uno de los paraísos naturales mas emblémáticos que hay, Semuc Champey, donde la naturaleza ha formado hermosas pozas de agua color turquesa mientras el río Cahabón pasa por debajo de la tierra, ocultando su fuerza por un instante.

En Lanquín, el pueblo en el que hicimos base para visitar Semuc, es un lugar muy tranquilo y como en el resto de Guate, hay muchas comunidades originarias que siguen viviendo muy cercanos a la forma en que lo hacían sus ancestros, mantienen sus vestimentas y colorido, caminan descalzos con gran soltura y gracia y por lo general son gente bastante amables y risueños.
En Semuc Champey además de relajarnos en las frias aguas del río (el calor era impresionante!!) nos aventuramos casi 2 kilómetros en unas cavernas donde nadamos y escalamos solamente equipados con traje de baño y una vela en la mano la que costaba mantener encendida mientras se nadaba. Toda una aventura que nos dejó ya satisfechos con los paseos subterráneos (a ver que pasa en Yucatán!).
Terminado nuestro recorrido en Semuc Champey conocimos a una muy agradable y especial chica de Estados Unidos (criada en Alaska) que se transformó en nuestra compañera de viaje por una semana. Con ella nos dirigimos a la isla de Flores en el lago Petén Itzá para hacer base para nuestro viaje a Tikal. Un campo de emociones nos invadío al estar en contacto con tan impresionante ciudad de la que sólo está descubierta o rescatado 2.5km cuadrados de los 100km que componen en parque.
Posteriormente, haciendo una esala en Poptún en una finca ecológica donde nos relajamos y descansamos después de las caminatas en Tikal por unos tres días, partimos rumbo a Livingston, la ciudad “isla” de Guatemala donde habitan principalmente los Garífunas. Un carísimo viaje en lancha nos llevó desde Río Dulce a Livingston, nos cobraron cerca de 7 lukas cada uno por un viaje de 1 hora. Afortunadamente el paisje era hermoso, cientos de aves, un espeso bosque y un amplio río nos dejó maravillados. No se veía nada mas que naturaleza casi virgen, donde además era posible ver a las comunidades locales remar en sus Cayucos (botes de madera tallados en un tronco) mientras iban o volvían de la escuela o pescaban.

Como en todo lugar hermoso, comenzaron a aparecer grandes casas de adinerados personajes de ciudad de Guatemala o estadounidenses que encontraron en esta zona la tranquilidad y el precio para alejarse de su país de origen.
En Livingston disfrutamos de unos calurosos tres días. No era posible ir a la playa ya que ésta, al igual que la costa de Honduras, se encontraba en exceso contaminada, con peces muertos en la arena y todo, pero fue posible ver espectáculos de percusión y danza garífuna, disfrutar de buena comida y hasta un vinito para despedirnos de nuestra amiga Jenny.
Después de eso necesítabamos climas mas frescos y decidimos movernos unos 5 kilómetros para pasar unos días en la Finca Tatín, incrustada en el medio de esta asombrosa selva que vimos en nuestro viaje a Livingston y con salida directa al rio. Había a nuestra disposición kayacs los que no dudamos en utilizar para recorrer con calma el río, a escala humana, lejos de los motores, lo que nos permitía acercarnos más a conocer los modos de vida local y entrar en contacto con cuanto bicharraco extraño existe.

Sin duda uno de los paisajes mas bellos que me ha tocado ver en este viaje.
Ahora, de vuelta en Antigua, estamos iniciando nuestro recorrido por el altiplano guatemalteco donde nos espera el Lago Atitlán, según dicen, uno de los mas bellos del mundo, y también la mayor concentración de comunidades originarias con todo su despliegue de color, sus mercados y sus costumbres.
Queda la otra mitad con nuevos contrastes y personas por descubrir y conocer. Hay Guatemala para rato.
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2 Comentarios
1
4 August, 2009
lucia
ps ke esta xidisisisimo
2
21 June, 2010
caca
como se llama ese chapulin o grillo?
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